Reyna Vergara González
Centro de Investigación en Ciencias Económicas (CICE).
Universidad Autónoma del Estado de México. Facultad de Economía.
Correo electrónico:rvergarag@uaemex.mx.

Introducción

 Las reformas emprendidas en gran parte de los países de América Latina (AL) en los años ochenta y el cambio de modelo, de uno enfocado en el mercado interno, hacia otro orientado al mercado externo, a partir de la firma de acuerdos de integración regional, permitieron la entrada de importantes flujos de capital a la región. Inversiones procedentes, en su mayoría, de países desarrollados. Brasil y México concentran gran parte de estos recursos, pero también reportan inversiones hacia otros países incluidos los de la propia región. Sin embargo, la adhesión de estos países a distintos acuerdos comerciales ha dificultado la integración de la zona en un mercado común (Yakovlev, 2017), así como una colaboración económica más estrecha y una inversión recíproca más dinámica entre ambas economías. El objetivo de este documento es analizar las características de los flujos de inversión extranjera directa (IED) en México y Brasil y la inversión reciproca entre ambos países en el marco del regionalismo latinoamericano.

El papel de la IED y el regionalismo latinoamericano

La inversión extranjera directa (IED) ha sido un elemento importante para el desarrollo económico de países como México y Brasil al facilitar la entrada a mercados globales con efectos positivos sobre el crecimiento (Maldonado, et al. 2019), el empleo y la capacidad productiva y tecnológica de los países receptores (Elizalde, et al. 2022).

El auge de la IED en América Latina en la segunda mitad de los años noventa, procedente de países desarrollados, en especial de Estados Unidos, se explica por las políticas de liberalización del comercio, las reformas estructurales, la privatización de empresas estatales, los proyectos regionales, así como el auge de la internacionalización de grandes empresas hacia los mercados de países vecinos, empresas conocidas como translatinas o multilatinas (López, 2018).

A pesar de su importancia, en los últimos años la IED no sólo ha disminuido su dinámica, la región también ha enfrentado desafíos que se han manifestado en una escasa integración. Esta falta de acercamiento, sobre todo de las economías más grandes del continente (Brasil y  México) obedece a diferentes intereses, entre ellos su pertenencia a distintos acuerdos comerciales internacionales suscritos en la primera mitad de la década de los años noventa. En el caso de Brasil el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) en 1991 y para México el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en 1994 hoy Tratado entre México-Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

En términos generales, la integración económica se refiere a relaciones entre naciones independientes que comparten un área geográfica y afinidades culturales (Chakma, 2020).  De manera particular,  la integración económica en América Latina ha sido un proceso complejo que ha influido en los flujos de IED y que ha pasado por  varias etapas, desde la industrialización por sustitución de importaciones y la formación de una zona de libre comercio establecida en la Asociación de Latinoamericana de Libre Comercio (ALAC) en 1960, hasta la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños (CELAC) en 2011. Aunque la integración implica beneficios como  el aumento del comercio,  los flujos de IED y la competitividad, también puede generar costos por desviación comercial (Balassa, 1991). Esto último ocurre cuando la formación de un área de libre comercio provoca un cambio en los patrones de comercio, alejándose de proveedores más eficientes en favor de proveedores menos eficientes que pertenecen al área de integración.

Inversión Extranjera Directa en México y Brasil

Entre 1990 y 2022, Brasil y México fueron los principales receptores de IED en América Latina, aunque con diferencias significativas en su desempeño. Brasil recibió el 38% de la IED en la región, mientras que México captó el 21.3%. ​ A nivel internacional, Brasil se posicionó como la octava economía en términos de IED, mientras que México ocupó el lugar 14.  La IED en México ha fluctuado, alcanzando un máximo del 3.8% del PIB en 2013, mientras que Brasil llegó al 3.4% del PIB en el mismo periodo. ​

La IED en México se ha concentrado en manufactura (48.2%), servicios financieros y comercio (14.9%) con un crecimiento significativo desde los años noventa, impulsada por las reformas y acuerdos comerciales. ​ En 1998 la IED en México alcanzó 14,192 millones de dólares, mientras que entre 1990 y 2022 acumuló 660,592 millones de dólares, con un crecimiento medio anual del 3.0%, siendo​ Estados Unidos la principal fuente de IED, aunque en los últimos años su participación ha disminuido al pasar de 60.2% entre 1990-1998 a 44.6% entre 1999 y 2022.

Por su parte, la IED en Brasil ha evolucionado desde los años noventa a pesar la crisis que por la que atravesó esa economía en los años noventa y que se manifestó en altos niveles de inflación e inestabilidad política, con un efecto negativo sobre  la IED. ​ A pesar de la inestabilidad, este país ha mantenido su posición de liderazgo económico en América del Sur impulsada por la privatización y liberalización de la economía, la diversificación de mercados y es miembro importante del grupo formado por Rusia, India, China y Sud-África (BRICS) (Gachúz y López, 2015).

Entre 1990 y 1994, la IED en Brasil registró 7,592 millones de dólares (mdd), lo que representó el 0.4% del PIB, con un crecimiento anual promedio de 16.8%. En 1999 la IED registró 91,624 mdd, un crecimiento promedio anual de 59.6%. Sin embargo, a principios de los años 2000 la IED se vio afectada por la inestabilidad económica lo que redujo su participación en 69% entre 2000 y 2003. A diferencia de México, el 47% de la IED en Brasil proviene de Europa. Los sectores con mayor concentración de IED son los servicios (60%), el petróleo y el  automotriz, mientras que la agricultura ha disminuido su participación un 6% entre 2010 (16%) y  2021 (10%). ​

Inversión recíproca  Brasil – México

Por su parte, la relación comercial y la IED recíproca entre Brasil y México es modesta, a pesar de los acuerdos de complementación económica (ACE: 53, 54 y 55) con énfasis en el sector automotriz y en el estímulo a la inversión entre ambos países.  La complementación de estas economías, especializadas en diferentes sectores (Brasil en agroindustria y materias primas y México en manufacturas) les ha permitido ubicar a estas naciones entre las principales exportadoras de este tipo de bienes. Sin embargo, en la práctica estos acuerdos no están exentos de dificultades que van desde la distancia geográfica hasta la concentración comercial que México mantiene con E.E. U.U. y desde donde se define su principal eje de acción.

Entre 2010 y 2021 la inversión de Brasil en México alcanzó una cifra de 5,381 mdd, 58% de las cuales fueron nuevas inversiones. En contraste la inversión mexicana en Brasil ha sido un poco más alta, al alcanzar un monto de 15,896 mdd en 2010, pero con una tendencia decreciente. Aunque la relación comercial entre Brasil y México parece haber  aumentado en los últimos años, las inversiones recíprocas entre ambas economías parecen haber entrado a una fase de menor crecimiento, explicado en parte por un contexto de desaceleración económica en la región, menores precios en los productos básicos de exportación, la recesión de Brasil en 2015-2016, la menor rentabilidad de la IED entre 2014-2016, la menor demanda de China en 2017, la incertidumbre política en México en 2018, así como  la crisis del COVID-19 en el 2020 (CEPAL, 2016 y 2017). Sin embargo, también existe la posibilidad de mejorar sus relaciones tanto comerciales como de inversión, ese parece ser el objetivo  del reciente acercamiento entre ambos países.

Conclusiones

Brasil y México son los principales receptores de IED en América Latina, pero la relación bilateral es limitada. ​A pesar de ser los mayores receptores de recursos externos, la IED en la región ha disminuido desde 2014. Uno de los obstáculos más importantes para la expansión de la IED son las diferencias en los proyectos de inserción internacional y la dependencia de Estados Unidos por parte de México lo que complica la integración entre ambos países. Sin embargo, a partir de la visita del presidente Lula Da Silva a finales de 2024 surgió un interés por mejorar la cooperación económica y fortalecer las relaciones económicas y comerciales entre ambos países. Lo importante es que estas intenciones se materialicen y no sólo queden en buenos deseos.

 

Referencias

Balassa, B. (1991). Economic integration. In The world of Economics, coordinated by Eatwell, John, Milgate, Murray y Newman, Peter, 176-186. UK: Springer.

 

Chakma, B. (2020). South Asian Regionalism: The Limits of Cooperation. 1st ed. Bristol University Press. https://doi.org/10.2307/j.ctv1453kr3.

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). (2017). Inversión Extranjera Directa en América Latina. https://www.cepal.org/es/publicaciones/ie

___________[CEPAL] (2016). Inversión Extranjera Directa en América Latina. https://www.cepal.org/es/publicaciones/ie

Elizalde, H., Martínez, M. A. y García, J. J. (2022). “Determinantes de la inversión extranjera directa en México. Un análisis de los factores de eficiencia”. Análisis Económico 37 (96): 39-60. https://analisiseconomico.azc.uam.mx/index.php/rae/article/view/703

Gachúz, J. y López, J. (2015). “La relación política y económica Brasil-México: encuentros, desencuentros y el nuevo papel de China en la región”. Miríada: Investigación en Ciencias Sociales, 7(11): 65-90.

Maldonado, L.A., Pidrahita, E. L. y Díaz, V. A. (2019). Inversión extranjera directa en América Latina, Visión Internacional (Cúcuta), 1(1): 17–21. https://doi.org/10.22463/27111121.236

Yakovlev, P. (2017). Integration in Latin America: centripetal and centrifugal trends. Outlines of global transformations: politics, economics, law, 10(4): 86-100, DOI: 10.23932/2542-0240-2017-10-4-86-100

 

 

Escrito por

Observatório de Regionalismo

O ODR (Observatório de Regionalismo) realiza entrevistas com autoridades em suas áreas de conhecimento e/ou atuação, lançando mão de diversas mídias à divulgação do material elaborado.